El cine más allá de Hollywood

Es cierto que una de las cinematografías que más se consume en todo el mundo es la norteamericana, y específicamente la de Hollywood. Y eso no tiene nada de malo, la verdad, a fin de cuentas en Hollywood se han realizado películas excelentes, grandes clásicos que se han convertido en filmes de culto. El problema está en creer que Hollywood es la única opción si de cine se trata. Hay todo un universo cinematográfico más allá de los límites del poderoso imperio norteamericano, un universo muy variado, y justamente en esa variedad está su valor.

A mí, por ejemplo, me fascina el cine francés. Aunque tenga mucho trabajo, mucho cansancio y mucho sueño, siempre trato de destinar un tiempo del fin de semana para ver alguna peli de este país. Y es que el cine francés tiene como una magia que lo distingue de cualquier otro. Las historias más sencillas o más cotidianas contadas por el cine francés son otra cosa que no tiene nada que ver con lo que acostumbramos a encontrar en la gran pantalla.

Si de cine francés se trata una película paradigmática es Amelie, un filme precioso capaz de devolverle la fe al más extremista de los escépticos. Amelie es una historia de ternura, de optimismo, de la belleza que está en las cosas más simples. No sé cuántas veces he visto esta película, pero lo hago una y otra vez porque me da una sensación de ternura como pocas otras películas. Y ni hablar de la bella Juliette Binoche, su sola presencia en una película es razón suficiente para verla.

Otro cine que me encanta y que recomiendo muchísimo es el asiático. Kim Ki-duk, Zhang Yimou y Wong Kar-wai, son solo algunos ejemplos de lo que más vale y brilla en ese lado del mundo. En esta cinematografía lo mismo uno se puede encontrar una película tan intensa desde el punto de vista de la acción como La casa de las dagas voladoras, que películas tan sutiles como In the mood for love y Primavera, invierno, verano, otoño y otra vez primavera.

Es verdad que para quienes están acostumbrados a la forma hollywoodense de narrar estos filmes les pueden parecer muy lentos. Pero es solo una cuestión de adaptarse al tempo de estas películas y descubrir en él un goce.

Lo importante es dejar la puerta abierta a las posibilidades.